- ¡De Triana, y de la Cava!-
grita el Barrio y sus cimientos,
sentenciando a barlovento
la pleamar que nunca acaba:
Cuando el Padre navegaba
por caudales de bonanza,
sembró bienaventuranzas
y Pureza en este suelo,
forjando de arcilla un Cielo
donde habita la Esperanza.
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