miércoles, 11 de marzo de 2015
- Epílogo.
Querer ya no es poder si estás ausente,
pues no vive un jardín sin primavera
y el alma no es la misma, ni siquiera
Si late el corazón, aun presente.
Sudario de tu luz incandescente,
Compañero de tu gracia pasajera,
Sintiéndome un esbozo, tu quimera,
Sintiéndome un extraño, simplemente.
Si el amor es mi castigo; penitente.
Preso libre sin más celdas ni cadenas
Que los hilos que sostienen a mi mente.
Marioneta de tu voz siempre silente,
Sin más juego que ceñirme a tu condena;
Sin más culpa que haber sido un inocente.
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