miércoles, 11 de marzo de 2015
- Nueve primaveras.
Como el olmo seco que dislumbró el poeta. Savia nueva. Fuiste sostento y culpa, abrigo y tempestad, regocijo y calma. El calendario hace su inapelable empeño de alianza junto al olvido. Tú te sobrepones; estás aquí, me hacen saberlo. Lo sé.
Insulso camino hacia lo escondido. Mi memoria. Rugosa mano que alienta y sostiene, cubriendo mis culpas. Cierto día, y no tan lejano, un buen amigo me dijo: "el recuerdo es aquello que Dios nos da para hacerlos más corta la espera".
No intentes ser mi recuerdo. Dame tu luz, sostén mi esquivo presente. Te necesito más que nunca; hoy.
Seguiré contando primaveras que juegan con hojas secas.
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