miércoles, 11 de marzo de 2015

- Memento homo.




¿Por qué me cuesta tenerte, Señor?
¿Dime, por qué me dejas, te escondes?
¿Por qué te busco y grito tu nombre
Y aún en silencio no cesa mi "yo"?

Si el alma es dicha del don que otorgas,
Y sus miserias, tan pedregosas
Dan velo incierto a tu parecer
¿Por qué te imploro y Tú no me ves?

Quizás sea pródigo mi sustento
Pues pienso y debo volver a Ti.
Tal vez el peso de mi vivir
Encuentre causa en mi propio aliento.

Seré el culpable, siempre lo fui.
Mas Tú permitas que sobreponga
El caminar, ¡dame tu memoria!
Anhelo inoportuno... De mí.

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