Tú no quieres que yo quiera
pero lo nuestro es querer;
soñar con viejos quereres
y no soltar el ayer.
Mas si querer es castigo
que solo atañe a mi ser,
pues tu hermosura ignorante
piensa querer por querer,
le ruego a Dios que me aparte
si es posible y menester,
el cáliz de tu regazo,
pues por ser tan simple y cruel
no permite que perciba
lo que pasa de tu piel,
que es engaño, solo humo,
es poder y no querer.
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